Texto oficial de web de la Real Federación
Española de Billar.
Antonio Ortiz, Campeón de España en
Paiporta.
El título se queda en casa gracias a Toni Ortiz.
Aunque cambió de manos, el Campeonato de España
de Billar a Tres Bandas se quedó en Paiporta. Si la pasada
temporada fue Javier Palazón quien arrebataba un entorchado
que parecía que Dani Sánchez ostentaba en propiedad,
ayer, con el apoyo de toda su localidad, de sus amigos, de sus
compañeros de batalla, Toni Ortiz Torrent, a eso de las
siete de la tarde elevaba sus brazos y el taco hacia el cielo
en señal de victoria. Un triunfo para alguno sorprendente,
pero totalmente justo y merecido para los que presenciaron en
directo o a través de internet las evoluciones del gran
jugador local y su puesta en escena desde el pasado viernes.
Fue precisamente en su debut cuando peor lo pasó. No es
fácil aislarse de las circunstancias y éstas hablaban
de sus dos eliminaciones anteriores a las primeras de cambio.
Venció a Rodríguez Mesa 40-39. Un triunfo balsámico
que le liberó por completo de pasadas coyunturas.
Sin lo nervios iniciales derrotó con claridad al experimentado
Ricardo García, un ex campeón al que pocos quieren
medirse. Tonín estaba envalentonado y ya desplegaba ese
juego de tiralíneas que tantos alaban y que tan difícil
es de sacar en los grandes momentos.
Que se lo pregunten a Rubén Legazpi, el madrileño
y uno de los tres máximos favoritos fue testigo directo
del “diabólico” toque sutil de Ortiz Jr, en
los momentos clave del partido cuando, además, Rubén
amenazaba claramente con una remontada épica, después
de eliminar, entre otros, al mismísimo Dani. Un par de
carambolas marca de la casa y en los momentos decisivos hicieron
vibrar al pabellón. Tonín ya estaba en semifinales.
“Mía” su rival en el penúltimo escalón,
llegaba al duelo tras pasar por encima de Palazón. El catalán
ina creciendo en juego y posibilidades, pero el jugador local
estaba imparable. 26 entradas y a la final. Definitivamente estábamos
presenciando “su torneo”, su momento. No lo desaprovechó.
Medirse a Sergio Jiménez es un doble hándicap para
cualquier adversario. A su innata facilidad para jugar este deporte,
hay que añadir, y permítanme la expresión
su “cara de póker” que imposibilita a sus rivales
conocer su estado de ánimo, sus nervios, sus dificultades
durante el partido. Desde el primer momento dio la sensación
de que Tonín iba a lo suyo sin pararse a pensar en otra
cosa que no fuera el propio juego y la multitud de amigos que
estaban esperando su triunfo. Jugando con maestría, con
delicadeza, con la fuerza justa en el golpeo, puso pies en polvorosa.
Se marchó al descando con un esclarecedor, que no definitivo
10-27 en 13 entradas.
El bache llegó tras el descanso. Algunos ceros consecutivos
y 2 bolas en ocho entradas no fueron, sin embargo, una losa para
Tonín, ya que Sergio no descontó demasiado, el 20-30
fue lo más cercano que el marcador reflejaría. Y
llegó el momento cumbre con una exquisita, maravillosa
y todos los adjetivos que ustedes quieran, serie de 11, que cualquier
mortal hubiéramos soñado en jugarla alguna vez.
Un momento mágico que valió por el título
ya que a su adversario y amigo ya no lo quedaron ganas ni fuerzas.
Por un momento, cosa rara en Sergio, vimos su cara que reflejaba
la inminente derrota. Dos entradas más tarde, tras un bricol
jugado de manera perfecta, Paiporta en pleno se puso en pie para
premiar al justo y nuevo Campeón de España. Toni
Ortiz fue el mejor y su victoria es justa y merecida.
Enhorabuena.